Farmacovigilancia en la Era Digital: de la recomendación del influencer a la anticipación de riesgos virales

Un nuevo desafío para la farmacovigilancia

Hace unos años, desde Meisys ponemos el foco en una tendencia que encendió las alarmas: creadores de contenido sin formación sanitaria que aconsejaban a millones de seguidores el uso de medicamentos, cosméticos o productos sanitarios.

Esta práctica, que muchas veces incumple el Real Decreto 1416/1994 al publicitar medicamentos sujetos a prescripción al público general, marcó el inicio de un desafío para los Departamentos de Farmacovigilancia que hoy ha evolucionado drásticamente.

El riesgo ha evolucionado. Ya no hablamos de simples anécdotas, sino de una nueva dimensión del peligro digital: el comportamiento colectivo.

Casos como el reto viral del paracetamol muestran cómo el uso de un medicamento puede verse influido por dinámicas sociales que se amplifican rápidamente en internet.

El riesgo de un medicamento no depende solo de su molécula. También está profundamente influido por factores sociales, tendencias digitales y comportamientos colectivos.

En este nuevo contexto, el perfil beneficio-riesgo de los fármacos se ha vuelto dinámico, cambiando a una velocidad que muchas veces supera las evaluaciones regulatorias tradicionales.

El problema ha madurado: El laberinto del seguimiento

Ya no solo preocupa que se incumpla el Real Decreto 1416/1994 al publicitar fármacos sujetos a prescripción al público general.

El verdadero reto al que se enfrentan hoy los Departamentos de Farmacovigilancia es la gestión de la interacción masiva.

A diario, los seguidores reportan de forma no intencionada reacciones adversas, usos fuera de indicación o exposiciones durante el embarazo a través de simples comentarios en vídeos o publicaciones.

El gran cuello de botella actual es la imposibilidad de hacer un seguimiento adecuado de estos casos.

Las compañías deben registrar todos los reportes, pero se encuentran con varias barreras:

Esto convierte a las redes sociales en un entorno complejo, donde las señales de seguridad pueden aparecer de forma fragmentada, informal y difícil de verificar.

Ante este escenario, las Autoridades Sanitarias han pasado a la acción.

Cada vez se promueve más el análisis de contenidos digitales y se exige la retirada inmediata de publicaciones inadecuadas, como suele ocurrir con la promoción de ansiolíticos o cremas antibióticas. Además, el Módulo VI de las Buenas Prácticas en Farmacovigilancia, GVP, establece que la monitorización continua de las redes sociales es una responsabilidad ineludible de los Titulares de Autorización de Comercialización, TAC.

Para lograrlo con éxito y cumplir con la normativa vigente, es vital que la industria farmacéutica establezca acuerdos con agencias especializadas. Solo contando con expertos dedicados a rastrear e interpretar estas nuevas señales sociales, se podrá garantizar la seguridad de los medicamentos en el entorno digital.

Son muchos los aspectos que afectan a la seguridad de los fármacos y productos sanitarios y actualmente, las redes sociales y personajes públicos son uno de ellos. 

La solución es ¡anticiparse! La farmacovigilancia de hoy debe monitorizar las redes de forma continua para detectar cualquier uso indebido antes de que escale 

Autor | Lola Romera (Pharmacovigilance Coordinator en Meisys)

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