¿Por qué no se pueden publicitar medicamentos de prescripción al público?

Bienvenidos a otro capítulo de nuestro Viaje por el Código de Farmaindustria. En esta entrega, exploraremos un tema de suma importancia: la prohibición de la publicidad de medicamentos de prescripción dirigida al público y a los pacientes. Esta medida, contemplada a lo largo del Código, y, en especial, en los Artículos 7, 8 y 17, refleja la clara orientación ética y legal que rige la Industria Farmacéutica en España. Además, a lo largo de esta publicación, nos adentraremos en las razones que hay detrás de esta norma, y las consecuencias que trae su incumplimiento.

Solo para Profesionales Sanitarios habilitados

En España, al igual que en el resto de países de la Unión Europea, la publicidad de medicamentos de prescripción está prohibida al público general y limitada únicamente a los Profesionales Sanitarios habilitados para su prescripción y dispensación. En el mundo hay únicamente dos países que permiten esta publicidad al público: EEUU y Nueva Zelanda. Salvo en estos dos casos, la publicidad al público está totalmente prohibida.

Los medicamentos, y más concretamente los de prescripción, requieren de un amplio y concreto conocimiento para su correcta utilización. Resulta raro ver por la calle gente que pueda controlar y conocer el mecanismo de acción de los diferentes medicamentos comercializados para el tratamiento de enfermedades, y, que a su vez, entiendan las causas que hay detrás de estas patologías.

Profesional Sanitario con medicamentos

Es esencial comprender la patología, la farmacocinética y la farmacodinámica del medicamento para entender su perfil de eficacia y seguridad. Resulta imposible que, sin dominar todo este conocimiento, una persona tenga la capacidad de tomar una correcta decisión sobre el uso de los medicamentos.

Por ello, en España se limita toda información y promoción relacionada con estos productos al Profesional Sanitario habilitado. Además, como se comentó en la anterior publicación «El Profesional Sanitario: único destinatario de la publicidad de medicamentos de prescripción», hay que tener en cuenta que no todos los Profesionales Sanitarios deben ser receptores de la promoción de medicamentos de prescripción, ya que no todos están capacitados para su prescripción o dispensación.

Garantizando la salud del paciente y la independencia del Profesional Sanitario

Todo este control tiene un único fin: garantizar la salud del paciente y la independencia del Profesional Sanitario en la toma de decisiones relacionadas con un medicamento y/o una patología. El paciente no es capaz de reflexionar y crear su propia opinión en la promoción que le puedan ofrecer los distintos laboratorios sobre sus medicamentos. Hay que tener en cuenta que no recibirá la información sobre un medicamento de manera objetiva ya que, al padecer una enfermedad, será siempre más vulnerable a la hora de recabar la información transmitida. 

Por lo tanto, la promoción de un medicamento de prescripción al paciente traería drásticas consecuencias sobre su salud. Hay que tener siempre en cuenta que solo el Profesional Sanitario habilitado para ello puede prescribir y dispensar medicamentos. Por este motivo, el paciente, al no tener ese poder de decisión, no puede ser foco de esta promoción. 

Paciente con mascarilla

Consecuencias de la publicidad al público

La automedicación es un problema de Salud Pública que puede conllevar riesgos asociados, como la aparición de efectos adversos, la interacción con otros medicamentos, o la falta de eficacia. La publicidad al público puede fomentar la automedicación, y, por tanto, el incremento de problemas relacionados con la eficacia y seguridad de un medicamento. 

Según el VI Estudio Salud y Vida de AEGON, hasta el 34,9% de las personas en España se automedica. Como se puede observar en la Figura 1, este porcentaje se ha visto incrementado en los últimos años, principalmente, como consecuencia de una percepción superflua de la consulta médica por parte de la población. En parte, la publicidad al público general incrementa esta independencia, ya que intenta dotar al paciente de medios para su autovaloración, por lo que controlar y eliminar esta práctica contraria al Código y la legislación española debe ser una prioridad para todos los laboratorios.

Figura: Porcentaje de personas que se automedican
Figura 1. Porcentaje de personas que se automedican. Fuente: AEGON. VI Estudio Salud y Vida.
Disponible en: AEGON – VI Estudio Salud y Vida – 2023 (zone-secure.net) (Último acceso enero 2024).

En conclusión, para garantizar la independencia del Profesional Sanitario y que el paciente no reciba información que no deba, es fundamental que las compañías integren sistemas de control. Estos tienen que ser lo suficientemente exhaustivos para evitar este problema al que estamos expuestos en nuestro día a día. En Meisys contamos con un equipo de expertos en el departamento de Medical Governance, capaz de asesorar y prestar este servicio, tan importante para mantener al margen la promoción al paciente y al público general.

¡Gracias por acompañarnos en este «Viaje por el Código de Farmaindustria»!

En nuestra próxima publicación, exploraremos el riesgo que las redes sociales y los medios digitales han introducido en la publicidad dirigida al público general. Juntos, podemos impulsar una Industria Farmacéutica más transparente y segura, priorizando la ética y la integridad en cada paso que damos. ¡Hasta la próxima entrega!

Autor | Pablo Colmenarejo (Medical Governance Project Manager en Meisys)


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